Cicatrices de Amor©


Escrito por De Dorman
Traducido por Rhoda Rodriguez

(Esta historia fué derivada de un hecho que aconteció en el suroeste de la Florida.)

Hace ya varios años en un caluroso día de verano en el sur de Florida, un niño rubio de nueve años de edad, llamado Carlos, pensó que sería una buena idea ir a nadar en el lago que estaba en el patio de su casa. El era, después de todo, uno de los mejores nadadores de su clase.

"La práctica me hará ser mejor," razonaba mientras iba a pedir permiso de su mamá . Tan pronto como su mamá le dío permiso, Carlos corrió por la puerta trasera, dejando de tras un rastro de cosas inecesarias (por el momento, de cualquier modo)...sus zapatos, calcetines, una playera y un reloj. El salto que dió hacia el frio y lodoso lago parecia un récord para Carlos quien anticipaba la sensación del agua fria en un día caluroso. A Carlos no le importaba compartir el lago con los perros de los vecinos mientras estos le dejaran suficiente agua para el también poder chapotear.

Mientras se acercaba al muelle para hacer su gran entrada en el agua, Carlos recordó la última vez que estuvo nadando. Había sido solo hace unas semanas cuando Bobbie, su primo, había estado con él. Como le gustaba a Carlos pasar el tiempo con él! Tenían tanto en común...los dos tenían nueve años, jugaban en el mismo equipo de beisbol de la escuela y les gustaba nadar. En ese día en particular, pretendían que eran grandes monstruos marinos que cuidaban su territorio de los feroces enemigos! Buscando un blanco que fuera el enemigo y solo encontrando mosquitos fastidiosos, decidieron usar los molestos mosquitos como blanco en sus planes de batalla y el bombardeo comenzó! ¡Que maravilloso día tuvieron!

"Espero que Bobbie pueda venir después de ayudar al tío Ray con el trabajo del jardín." Carlos pensó . Decidió que después de comer le llamaria.

Con esa decisión en mente, Carlos realizó el salto más gran que pudo y brincó del muelle justo en el centro del lago! (Al menos eso era lo que él creía.) El agua estaba tan sucia y enlodada, pero a Carlos no le importaba; para él estaba refrescante.

" ¡ Ah, esto es fantástico! decía mientras con los dedos del pie tocaba el fondo lodoso. " ¡ Podría nadar todo el día !" pensaba mientras comenzaba a nadar hacia atrás y mirando hacia arriba al hermoso cielo azul. Lo que Carlos no podía ver, sin embargo, era el peligro que se acercaba cada vez más hacía donde el estaba.

Justo cuando Carlos daba su gran salto hacia el agua, un hambriento cocodrilo decidió rapidamente seguirlo, ¡ pensando en el banquete que este niño sería para su vacio estómago!

Justo en ese momento, la mamá de Carlos echaba un vistazo desde afuera de la cocina. Ella estaba viendo lo que estaba a punto de suceder. En completo terror, corrió derecho hacia el agua donde su hijo se encontraba, gritando instrucciones mientras corria hacia el muelle...le gritaba tan fuerte como podía que un cocodrilo nadaba hacia él y que se acercara hacia el muelle; donde ella rapidamente lo sacaria del agua. Carlos escuchó a su mamá y comenzó a nadar, apresuradamente, hacia el muelle, ¡ pero era demasiado tarde!

Justo cuando se acercaba a un lugar seguro, el cocodrilo lo alcanzó y lo inmovilizó de las piernas con sus peligrosos afilados dientes! El hambriento cocodrilo tenía atrapado a Carlos con su poderosa quijada y estaba determinado a devorarlo sin ningún problema. ¡ La mamá de Carlos, en cambio, tenía otros planes! Ella se aferró fuertemente al sólido muelle poniendo los dedos de sus pies entre las tablillas de madera, y agarrando de los brazos a su hijo ¡ con todas sus fuerzas! Mientras ella firmemente se aferraba, ella clamó a Dios Todopoderoso quien es capaz de ayudar a aquellos en necesidad. Lo que sucedió a continuación fué una guerra de estirones entre un hambriento cocodrilo y una madre ( ¡ quien estaba determinada en no dejar ir a su preciado hijo!) con el pobre de Carlos en medio de esta batalla de vida o muerte. La verdad, el cocodrilo era mucho más fuerte que la madre y, pareciera, que estaba determinado en no soltar de las piernas a Carlos. Pero la mamá continuaba sosteniendolo y gritando por ayudar, esperando que alguien escuchara sus gritos y viniera a ayudarlos.

¡ Al fin! Un granjero, quien iba pasando, escuchó a la madre mientras iba camino a casa. Este estimado hombre siguió los gritos agonizantes hasta lleg á r al lago. ¡ La situación era terrible, se podía dar cuenta que era neceraria acción inmediata! Después de estacionar la camioneta, tomó su rifle de la parte trasera del asiento tan rápido como salía de la camioneta. Corriendo y tratando de apuntar cuidadosamente, se aproximó lo más posible al lago e hizo un disparo. ¿ Le disparó al cocodrilo? ¿ Y si por equivocación le disparó a Carlos? El granjero observaba mientras se acercaba a ver si el cocodrilo había soltado al niño. Para el alivio de todos, las quijadas del herido cocodrilo dejaron libres las piernas de Carlos y este se fué nadando.

Este mismo hombre quien le disparó al cocodrilo rapidamente llevó a Carlos y su mamá al hospital. La mamá de Carlos llamó desde el hospital al papá quién inmediatamente iba para estar a su lado, orando mientras iba manejando.

La situación no se veía tan bien para Carlos porque había perdido mucha sangre, pero los doctores le cocían las piernas y pies mientras le daban transfuciones de sangre. Sus brazos también tuvieron que ser cocidos porque cuando su mamá lo tenía agarrando tan fuerte le encajo las uñas, varias veces, en la piel dejando heridas profundas.

Después de varios días, no obstante, Carlos se estaba mejorando y podía recibir visitas y llamadas. Bobbie fué uno de los primeros en llamar y Carlos le dió todos los detalles de ese terrible día en el lago.

"Oyé , Carlos," comentó su primo, "Papá dijo que necesitabamos orar por tí , no estaba seguro él porque, sin embargo." Después de una breve pausa, Bobbie agregó , "Ahora sabemos porque."

"Gracias por orar, Bobbie. Yo sé que Dios me ayudo ese día ." Carlos humildmente respondió mientras su mamá sosteniá el teléfono cerca de su oído.

"Está bien, Carlos." le respondió Bobbie. "para eso somos los primos, ¿ verdad?"

Los muchachos se despidieron mientras hacian planes para verse muy pronto, ¡ pero no para nadar; al menos no por un tiempo!

Carlos iba a poder regresar a su casa después de estar unos días más en el hospital. Estaba recuperandose bien, pero quedaría con cicatrices en sus brazos y piernas por el resto de su vida.

No había pasado mucho tiempo cuando en el periódico escucharon sobre esta historia sorprendente y llamaron a los padres de Carlos para ver si daban permiso para una entrevista. Mientras el reportero se dirijia hacia all á , Carlos cada vez se emocionaba más.

" ¡ Wow, Mamá ! ¡ Quieren escribir una historia sobre nosotros y ponerla en el periódico!" él exclamaba mientras se estacionaba el reportero." Su mamá lo abrazó delicadamente mientras se sentaban juntos en el sillón y Papá abria la puerta. El reportero fue amable y obtuvo información importante para el artículo. Mientras terminaba la entrevista, preguntó si sería posible tomar una foto de los pies y piernas de Carlos, los lugares donde las quijadas del cocodrilo lo mordieron por, lo que pareció , mucho tiempo. Carlos amablemente le hizo el favor, pero después de que el reportero tomó la foto, le dijo...

"Pero, mirá mis brazos. Tengo cicatrices en mis brazos porque mi mamá no me soltó ." Por supuesto, el reportero se enterneció tanto por las palabras de Carlos que tomó varias fotos de las cicatrices de amor.

"Tengo estas cicatrices en mis brazos porque mi mamá no me soltó . ¡ Y estoy muy contento de que no lo hizo!" Carlos respondió .

La entevista había terminado y la hora de ir a la cama se acercaba. Todo esta en silencio en la casa de Carlos mientras él, pensando profundamente, se cepilla los dientes y se pone la pijama.

El espera, pacientemente, a que sus padres vengan a su cuarto a orar con él, como lo hacen cada noche. Por lo general, Carlos solo inclina su cabeza y escucha, pero esta noche será diferente. Mientras ellos entran en su cuarto, Carlos dice, "He estado pensando en esto por un rato, y creo que ahora entiendo un poco mejor cuanto es que Dios me ama y cuan grande fué el costo por mi salvación." " ¿ Podría orar yo esta noche? Quiero agradecer a Dios por todo lo que El a hecho por mí ."

En esta noche, sus llorosos padres escucharon mientras Carlos, el niño de nueve años, de cabellera rubia, le agradecía a Dios por Su regalo inefable. (II Corintios 9:15)

La madre de Carlos rescató a su preciado hijo de la boca de un cocodrilo, no sin pagar un precio, sin embargo. Carlos sufrió tremendo dolor y tiene cicatrices que muestran la batalla que tuvo que librar.

Niños y niñas, el amor de una madre es muy grande y profundo, pero hay alguien que nos ama aún más que nuestras madres. ¿ Saben quién es ese alguien? (Permita que respondan) Él fué a la cruz, sabiendo el dolor y la agonía que le esperaba allí . Él oró a Su Padre para que dejara pasar su copa si esa era su voluntad. (Mateo 26:39-42) Pero no había otra forma de redimirnos, así es que Él soportó la cruz, a pesar de la verguenza, para que la humanidad pudiera ser salva. Él tiene las cicatrices eternas para mostrarnos cuanto nos ama. Sí, este Hombre es El Señor Jesucristo, El único Hijo de Dios.

Así como Carlos no tuvo oportunidad de salir del lago lodoso que lo tenía cautivo, nosotros también estabamos cautivos por nuestros pecados y no podiamos escapar del castigo que nos esperaba. El Señor Jesús vió que estabamos sin ayuda ni esperanza y mando a Su Hijo Único a este sucio, pecaminoso mundo para rescatarnos de nuestros pecados, si tan solo confiamos en el trabajo final de las cicatrices por esos clavos en manos y pies. (I Juan 1:7b dice..."la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado.")

Invitación a la obediencia / recibir a Cristo.

Los siguientes versículos pueden ser usados en este momento...

Romanos 3:23 "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."

Romanos 6:23 "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro."

Juan 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Salmo 51:7b"...lávame, y sere más blanco que la nieve."

Jeremí as 31:3 "...con amor eterno te he amado..."

 

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