La Cura de Tomasa©


Escrito e ilustrado por De Dorman
© 2004 Derechos Reservados

Traducido por Christina Martinez

(Esta historia verídica tomo lugar en el suroeste de Texas en 1932)

En una pequeña ciudad en el suroeste, no muy lejos de México, vivía una pequeñita de 9 años llamada Tomasa Benítez. Ella vivía con su abuelita María, su mami y papi en una pequeña casita justo afuera de la ciudad.

La parte favorita del día para Tomasa era despertarse con el canto del gallo de la casa de al lado. Esa era la hora que Gabby, su pollita mascota, le picoteaba la mano hasta que Tomasa se levantaba. Gabby no era solo una mascota para Tomasa a la cual alimentaba y daba de beber agua, la pollita era tambíen una amiga que seguía a casi todas partes donde iba Tomasa. Si ella quería jugar en la caja de arena, Gabby estaba muy cerca detras de ella, cacareando contenta todo el tiempo. Algunas veces, hasta intento aventurarse en la escuela con Tomasa, pero ella fué rápida para gentilmente alejarla de regresó a casa.

Era tiempo de la cosecha de melones así que papi y mami estaban ya trabajando cuando Tomasa se alisto para ir a la escuela. La abuela siempre revisaba que Tomasa tuviera todo lo necesario antes que saliera de la puerta de la casa, especialmente que tuviera ¡ besos y abrazos!

"Sólo dos días más y la escuela se cierra por el verano, Abuela." dijo Tomasa mientras daba el beso y abrazo matutino a su abuela. "Entonces podré jugar con Gabby todo el día y ayudar en la casa."

"Tomasa," le advirtió la abuela, "ten cuidado cuando camines a la escuela y recuerda quedarte en la sombra lo más que se pueda. Parece que estará muy caliente el día de hoy ."

"Está bien, Abuela. Tendré cuidado." Tomasa contesto mientras tomaba una tortilla y salía de la puerta antes que Gabby supiera lo que había pasado. Tomasa sabía lo que su abuela la quería y lo mucho que oraba por ella.

"Los últimos dos días parecían transcurrir muy despacio, pero finalmente ¡ la escuela se acabó por el verano!

"Hoy puedo pasar tiempo con Gabby," pensó Tomasa.

"Ahora Gabby, ¿ qué quieres hacer?" Preguntó Tomasa mientras la cargaba. ¿ Qué te parece si jugamos en la arena?" Gabby respondió con sólo un cacareo y una leve sacudida de sus blancas plumas.

Tomasa podía oler el desayuno que su abuela preparaba, así que bajo a Gabby, se lavó las manos y rápidamente se fué a la mesa de la cocina. Tomasa sabía que debía esperar a que su abuela le dijera a Jesús "gracias" por la comida antes de comer. "La abuela ama mucho a Jesús," pensó Tomasa. "Un día yo también lo haré ." Pero el jugar parecía ser lo único que tenía en su mente esa mañana y en un momento ella estaba afuera con Gabby siguiéndole de cerca.

La caja de arena era en realidad una llanta de un viejo tractor que papi había puesto en el patio de atrás y lo había llenado con arena seca del desierto. Tomasa podía jugar por horas en las horas frescas de la mañana o en el atardecer, cuando el sol se escondía. A ella le gustaba sentir la arena con sus pies descalzos. Gabby, en ocasiones, brincaba dentro de la llanta y rascaba en busca de " un insecto para bocado." Sin embargo, por alguna razón, ¡ Gabby no quería hacer nada en la llanta hoy! Ella chillo y cacaraqueó hasta que Tomasa la llevó al corral esperando a que se calmara.

" ¡ Gabby!" Ella dijo mientras abria la puerta del corral, " ¿ por qué te comportas así ?" "Cuando te calmes, regresaré por ti. ¿ Está bien?" Hacia tanto ruido la gallina que la abuela se asomó por la ventana de la cocina para ver si había algún problema. Sin embargo, Tomasa le aseguro que todo estaba bien. Después de decirle a su nieta que la llamara si necesitaba algo, la abuela muy pronto estuvo ocupada otra vez limpiando la cocina.

Con su mente aún en jugar en la arena, Tomasa se agacho para quitarse los zapatos pero por un breve momento, ella creyó oír un ruido que venía de la llanta. Después de revisar y no ver nada, ella asumió que el ruido venía de la casa del vecino así que aventó sus zapatos y se dirigió hacia la llanta.

Mientras pisaba en la arena fresca y seca, escuchó el ruido otra vez pero antes que pudiera escaparse, una gran serpeinte cascabel saltó fuera y la mordió en su rodilla izquierda y después se alejo velozmente de ahí . ¡ La serpiente había estado escondida dentro de la llanta todo el tiempo! ¡ Gritos de dolor y terror salieron de la pequeña Tomasa e instantáneamente su abuela corrió afuera de la casa para ver que paso! En el momento que vió su rodilla, ¡ la abuela supo que era la mordedura de una serpiente cascabel! ¡ Ella también sabía que tenía que actuar rápido antes que el veneno alcanzára el corazón! Rápidamente, encontró un listón y lo amarro arriba de la rodilla de Tomasa, muy apretado, para que el veneno no pudiera correr hasta el corazón.

"Tomasa, escúchame," la abuela dijo con voz calmada. " ¡ Necesitamos ir por el Doctor Salvador tan pronto sea posible!" ¡ Tomó fuertamente a Tomasa en sus brazos mientras clamaba por ayuda a su Padre celestial!

El doctor estaba a muchas cuadras de ahí , pero la abuela llegó en pocos minutos. Aún la rodilla de Tomasa estaba roja e hinchada por el veneno y su temperatura estaba peligrosamente alta.

"Debemos actuar rápidamente, María." comentó el Doctor Salvador. "Tengo que picar el área donde la mordió la serpiente y sacarle el veneno, pero no tengo nada con que hacerlo aquí . Vaya tan rápido como pueda y tráigame un animal que pueda ayudarnos a sacar el veneno antes que sea demasiado tarde para la pequeña."

Aunque sólo había una mascota, esto no dejó duda en la mente de la abuela de lo que tenía que hacer. ¡ No había tiempo que perder!

"O es Gabby o es mi pequeña Tomasa," la abuela pensaba mientras corría a la casa. Sin ninguna duda fue directo al corral donde Tomasa había puesto a la gallina chillona. "Oh," se dió cuenta la abuela, "Ahora veo porque Gabby se comportaba tan extraño." ¡ Ella trataba de advertir a Tomasa de la serpiente!"

La abuela abrazo a Gabby con ambas manos mientras regresaba a la oficina del doctor. Para este tiempo, el cuerpo de Tomasa estaba empapada en sudor de la alta fiebre y estaba inconsciente.

El Doctor Salvador ya había hecho un corte directamente en la mordedura de la serpiente para vaciar el poco veneno que podía, pero necesitaba desesperadamente la gallina.

Tan pronto la abuela entro en la oficina, dió Gabby al doctor y procedió a hacer lo único que podía hacer para salvar a la pequeña Tomasa. Levantando el filoso cuchillo, rápidamente hizo un corte en el cuello de la gallina y lo sostuvo contra la herida abierta de la rodilla de Tomasa. ¿ Habrían actuado demasiado tarde? ¿ Podría esta gallinita sacar suficiente veneno fuera del cuerpo de Tomasa para que no muriera?

Sí , el plan del Doctor Salvador estaba funcionando, pero ¡ a un gran precio! La fiebre de Tomasa estaba bajando y lo hinchado estaba desinflamándose, pero no paso mucho tiempo antes que la preciosa mascota muriera por el veneno que había absorbido en su pequeño cuerpo.

¿ Cómo podría la abuela decirle a Tomasa? ¡ Ella amaba tanto a su mascota! La abuela oró y pidió al Señor que le diera las palabras correctas cuando Tomasa despertara.

En unas cuantas horas, Tomasa estaba despierta. Aún con gran dolor, ella notó la cortada en su rodilla que no estaba allí antes.

"Abuela, ¿ Por qué tengo una cortada en mi rodilla?" preguntó Tomasa. La abuela le explico muy despacio todo lo que el doctor había hecho para salvarle la vida. Lágrimas corrieron por la cara de Tomasa cuando oyó que Gabby había muerto por el veneno que sacó de su cuerpo.

"Abuela, ¿ Quieres decir que Gabby me salvó la vida?" Tomasa preguntó en voz baja. "Sí , querida. Ella salvó tu vida." La abuela respondió . Después de unos momentos de silencio, ¡ la abuela pensó en algo maravilloso!

" ¿ Sabes Tomasa? Esto me recuerda de otra Persona que murió para que tú pudieras vivir. ¿ Sabes quié n es El?" Mientras la abuela le preguntaba esto, Tomasa empezaba a comprender lo mucho que Dios la amaba.

Silenciosamente Tomasa respondió , "Oh, Abuela, te refieres a Jesús, ¿ verdad?" La abuela una vez más explicó a Tomasa Juan 3:16. Como Dios amaba tanto a su Hijo único y aún así , El vio nuestra gran necesidad de un Salvador. Sin Cristo, estamos llenos del veneno llamado pecado y nuestra sentencia es la muerte. La abuela continuó , " La Biblia dice que...Todos hemos pecado..." Mientras Tomasa recordaba algunos de los pecados que había cometido, la abuela se volvió a ella y le preguntó que si recordaba lo que decía Romanos 6:23. Era un texto que Tomasa había escuchado muchas veces.

Tomasa recito el texto perfectamente. (lea el texto) Fué entonces cuando se dió cuenta del gran costo de la salvación y que precioso era en verdad. Con lágrimas en sus ojos, ella le dijo a la abuela que quería pedirle al Señor que perdonará sus pecados y que viviera en su corazón. La abuela inclinó su cabeza y escuchó mientras Tomasa elevaba una corta, pero sincera, oración. ¡ Que maravilloso era para Tomasa estar toda limpia por dentro! (Salmo 51:7)

Mientras la abuela se acercaba para abrazarla, Tomasa se dió cuenta de algo más. "Siento tanto que Dios tuvo que hacer eso por nosotros para darnos vida eterna. El debe haberse sentido muy triste de ver a Su Hijo muriendo en la cruz, justo como yo estoy triste porque Gabby esta muerta."

"Pero, Tomasa, la buena noticia es que ¡ Jesús está vivo otra vez!

¡ Este era el plan del Padre desde el principio!" La abuela dijo con gran gozo en su corazón. Tomasa estuvo ahí sentada asintiendo con su cabeza y sonriendo mientras la abuela continuaba, "Hoy, no solo fuíste rescatada de la muerte física cuando el doctor usó a Gabby para sacar el veneno en tu cuerpo; también clamaste al Único que podía sacar el veneno de tu corazón y sanarte de la muerta eterna. El no tenía pecado, y aún así , Jesús derramó Su propia sangre en la cruz ¡ para todos lo que creen! ¡ Hoy obtuviste una cura doble!"

"Tienes razón, Abuela. ¡ He sido sanada por dentro y por fuera!" Tomasa exclamó mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos.

En el camino a casa de la oficina del Doctor Salvador, la abuela comentó de todo lo que tenían que contarles a mami y a papi esa tarde. Fué entonces cuando Tomasa se volvió a su abuela y dijo... " Abuela, ¡ tú eres la mejor abuela de todas!" ¡ Eso fué medicina al corazón de la abuela!

Las escrituras usadas en esta historia son:

Juan 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Romanos 3:23 "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Romanos 6:23 " Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro."

Salmo 51:7 "...lávame, y seré más blanco que la nieve."

I Juan 4:14 "El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo."

 

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