La Princesa Pretenciosa©


Proverbios 31:30 “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada.”
Proverbios 31:26 “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia esta en su lengua.”
 
     Que más podía querer una niña? Vivir en un hermoso castillo y tener todo lo que su corazón deseara. Esta era la vida que Emily, la Princesa de Prance vivía dio tras día. La vista desde la ventana de su habitación dejaría a cualquiera sin aliento por su belleza, pero Emily no había podido disfrutarla por un tiempo. La princesa tenía closets tras closets llenos de la ropa y zapatos más bonitos, algunos aún estaban en sus cajas. Su teléfono celular tenía mucha joyería y cambiaba el timbre de su teléfono todos los días para no aburrirse. Pero ese era el problema, Emily, la Princesa de Prese, estaba aburrida. Toda la familia real le había dado instrucciones de nunca actuar aburrida, siempre sonreír. “No me siento como que quiera sonreír,” decía la princesa. “Entonces pretende que estas alegre y sonríe de todas maneras,” era la respuesta que siempre le daban.
 
     Se le daba mucha atención a la princesa por mucha gente debido a su posición, así que cada día tenia fiestas a las cuales asistir y gente que conocer; tenía que ser anfitriona de almuerzos y eventos benéficos que atender. De cualquier manera, al final del día, ella se sentaba exhausta y sola en su trono, con un corazón triste y vacío. Su cara le dolía de tanto sonreír. “Me gustaría no tener que pretender! Me gustaría poder ser feliz.” En su corazón ella sabía que algo le faltaba. “Tal vez un teléfono celular nuevo haría que me sintiera mejor o más joyería.” Pensaba mientras veía algunos catálogos. “O tal vez ese vestido que he estado admirando. De seguro eso me va a dar satisfacción.” Mientras Emily ojeaba el catálogo, podía escuchar un sonido familiar en el pasillo… cantando.
 
“Megan debe de estar aquí.” Se dijo a ella misma. “Cuando entre le voy a preguntar qué piensa del vestido. Ella siempre me dice la verdad.”
 
Megan era una de las pequeñas doncellas que venía al castillo después de la escuela a ayudar a la princesa. Normalmente ella arreglaba y limpiaba el cuarto de la princesa, pero más que nada Emily solo quería platicar. Se podría decir que la princesa, aunque estaba con cientos de personas al día, se sentía sola. La princesa Emily sabía que Megan era una amiga fiel, alguien en quien podía confiar y con quien no tenía que ser pretenciosa. Pero más que nada, a ella le gustaba estar con Megan porque ella siempre estaba tan feliz. Seguido la princesa se preguntaba cómo era que una niña común pudiera ser tan feliz.
 
“Hola Megan.” La saludo la princesa mientras asomaba la cabeza por la puerta. Las pequeñas manitas de la doncella estaban llenas de cosas que había recogido en el pasillo. La princesa Emily le dio instrucciones de dejar las cosas en su tocador y sentarse. Megan sabía lo que esto significaba, la princesa quería platicar. A Megan no le molestaba esto, ella podía ver lo triste que la princesa estaba en algunas ocasiones, y había orado por ella en muchas ocasiones.
 
Mientras se sentaba a un lado de la princesa, Megan vio el catalogo y pregunto, “¿Qué estás viendo?”
“¿Este vestido….que te parece, Megan?” pregunto la princesa.
 
“¡Wow! Esta bonito, pero, princesa Emily…tiene tantos vestidos que aún no se ha puesto.” Le respondió la pequeña doncella.
 
“Bueno, ¿entonces qué te parece este teléfono celular?” pregunto la princesa mientras agarraba el catalogo para mostrárselo. “Esta bonito, pero princesa…..” comenzó a decirle Megan.
 
“Ya se….acabo de comprar uno nuevo.” Una lágrima se podía ver recorriendo la cara de esta triste princesa. Ella rápidamente se la limpio y decidió hacer una pregunta que había tenido en su mente por mucho tiempo. Ella pensó que era el tiempo correcto.
 
Ella miro a su fiel amiga y pregunto, Megan, ¿Cómo es que tú te ves tan feliz? Tú vienes aquí a trabajar y mientras estás trabajando, estas cantando. Tu papa trabaja muy duro como panadero y tu mama cuida de tu hermano enfermo en la casa. Todo parece tan fácil para mí, pero muchas veces, solo pretendo estar feliz. “¿Tú también estas pretendiendo?”
 
Esta era la oportunidad que la pequeña doncella había estado esperando. Puso en orden sus pensamientos brevemente, y contesto la pregunta de la manera más honesta que ella sabía. “Es verdad, princesa, que mi pequeño hermano está enfermo. Por eso he estado viniendo a ayudarle. El dinero que gano sirve para comprar las medicinas que el necesita.” “¿Quieres decir que se lo das a tus papas?” Emily parecía molesta mientras le preguntaba.
 
“No, no tengo que hacerlo, me gusta hacerlo.” Respondió Megan. “Y me gusta venir aquí a platicar contigo y ayudarte.” “¿De verdad? La Princesa de Prance pregunto sorprendida.
 
“Claro.” Respondió Megan mientras afirmaba, “Y mi papa disfruta ser un panadero.”
 
“¿Entonces no estas pretendiendo; realmente eres feliz?” “La princesa pregunto mientras veía a los ojos a Megan.”
 
Megan se llenó de valor mientras comenzó a contarle a la princesa pretenciosa porque ella estaba feliz.
 
“Si, en verdad soy feliz y es por esto… El año pasado escuche que Jesús me ama, a pesar de que he hecho cosas que no le agradan a Él. Me dijeron que El vino y pago por mis pecados en la cruz. El tenía una corona, pero no lujosa como la tuya. La de Él era una corona de espinas, la gente le hizo esto como una manera de poder burlarse de Él, porque no creían que Él era un rey real. El murió, fue sepultado y resucito, ascendió al cielo, para que yo pueda vivir con Él, si acepto su precioso regalo del perdón. Yo sabía que era una pecadora y que necesitaba un corazón limpio y feliz, así que ore y le pedí a Dios que perdonara mis pecados y viviera en mí. Desde ese día he estado muy feliz y es porque yo se que un dio, voy a estar con Jesus…yo creo que puedes decir que tengo paz.””
“Si, y eso es algo que ninguna cantidad de dinero puede comprar.” La princesa reconoció.
 
“Oh, ¿Y sabes algo más? La valiente pequeña doncella pregunto.” También escuche que Jesús esta ahora preparando un hermoso lugar para mí en el Cielo. Un día, yo también voy a vivir en un palacio como el tuyo… pero tal vez sin el polvo y desorden.” Le dijo mientras las dos reían.
 
¿Eso es, no es así? Tienes paz y eso hace que estés feliz. Expreso Emily. “Eso es lo que necesito… paz.”
 
“Tú también puedes tenerla. La Biblia nos dice que cualquiera que llama al Señor será salvo.” Megan entrecerró sus ojos mientras se concentraba en decir el versículo. “¿Sabías que, aunque seas una buena persona, eres un pecador?” (Romanos “Todos han pecado y están separados de la gloria de Dios.”)   La princesa inclino su cabeza y susurro “Si. Yo sé que he hecho cosas que no le agradan a Dios.”
 
“Entonces estas lista para hablar con Dios. Aunque que El aborrece el pecado, Él te ama y escucha.” (Juan 3:16 “Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”) (Romanos 10:13 “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”)
 
Juntas, inclinaron sus cabezas y corazones mientras la princesa le pedía a Dios que la perdonara, limpiara su corazón y que le diera gozo y paz como Él lo había hecho por su amiga especial, Megan. Le pidió a Dios que la perdonara por ser tan egoísta y pensar nada más en ella y le pidió a Dios que le ayudara a aprender a cómo ayudar a los demás. Antes de que Emily terminara de orar, le dio gracias a Dios por amarla y enviar a su Jesús a pagar por sus pecados. Después de que termino de orar, las dos niñas se abrazaron, y por primera vez en un largo, largo tiempo, ¡la princesa Emily tuvo una sonrisa verdadera en su cara!
 
“! Mi corazón esta tan feliz ¡” Dijo Emily, gracias Megan por ser mi amiga.”
 
Megan estaba tan contenta que no le tomo mucho tiempo el terminar sus tareas de ese día en el castillo. Antes de irse le instruyo a la princesa que leyera la Biblia que estaba de exposición en el estudio.” Puedes comenzar con el libro de Juan si quieres.” Oh, y yo me hice una caja de bendiciones. Escribo las bendiciones en una pieza de papel y cuando estoy triste, la abro y las leo. Eso hace que recuerde de todas las cosas buenas que Dios ha hecho por mí y eso hace que mi corazón este feliz otra vez. “Mientras se despedían, a Emily le gustó la idea de la caja de bendiciones y le aseguro a su amiga que iba a leer la Biblia.
 
Cada día cuando Megan venía a ayudar en el castillo, podía ver cambios en la princesa, ya no era tan egoísta y estaba genuinamente feliz. Ahora tenían mucho más de que platicar.
 
Un día, alguien toco en la puerta de Megan. Era la princesa. Había traído algunas cosas para compartir con su amiga….vestidos nuevos….zapatos y otras cosas que ella sabía que tal vez nunca iba a usar. Después de asentir con su cabeza en aprobación de parte de la reina la mama de Emily, la pequeña doncella agradeció a Dios y a la princesa por estas bendiciones.
 
Ahora las dos niñas eran parte de la misma familia real, la familia de Dios. Megan continuo yendo al castillo a ayudar a la princesa Emily y la princesa Emily continuo ayudando a los que necesitaban ayudaba, sin tener ya un vacío en su corazón. Dios lo lleno con Su amor. Cada una de las niñas tenía belleza y valor…no por su exterior, sino por quien vivía en su interior.      
 
Un día, el Rey de Reyes va a regresar por Su familia. Si aún no lo has hecho, puedes prepararte hoy para conocerlo al hacer lo que la princesa Emily hizo…admitiendo que eres un pecador; creyendo las buenas nuevas del evangelio; y pidiéndole que te perdone y venga a vivir en ti.
 
Y ya sea que tengas o no una corona en esta tierra, recuerda, si eres fiel en tu servicio a El después de tu salvación, vas a recibir una en el Cielo. Dónde vas a vivir por la eternidad.
 
1ª. Juan 2:15 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.”                                                                                                                                                             
1ª. Juan 3:17 “Pero el que tiene tesoros en este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿Cómo mora el amor de Dios en él?”
 
El énfasis de esta historia es que, seas rico o pobre, de la realeza o alguien común, la belleza interior es evidente como estamos en Cristo y nos ven por el servicio que hacemos por nuestro amor a Él.
 
Ideas:
Puedes representar una fiesta de té para niñas para esta historia…hacer trabajos manuales y servirles un refrigerio. Las niñas pueden hacer sus propias coronas utilizando la hoja impresa que viene incluida.
Una caja de bendiciones se puede hacer usando casi cualquier recipiente y haciendo que las niñas lo decoren con pintura, calcomanías, piedras, escarcha…etc. Péquenos pesados de papel se pueden recortar y poder dentro de la caja ya terminada, para registrar las bendiciones del Señor.

 

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