Eres Libre©

Eres Libre©

Escrito e Ilustrado por De Dorman
© 2006 Derechos

Editada por Irma Lopez

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:32

“Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.” Salmos 18:28

Traducido por Rhoda Rodriguez

El comenzaba a ponerse en la pequeña aldea Africana, y con gran suspiro de arrepentimiento, el pequeño Josué de nueve años de edad sabía lo que tenía que hacer. Levanto dos tapetes de paja y dos tazónes de plástico mientras llamaba a su hermana de 6 años, Estela. Era todo un esfuerzo el poner un cansado pie frente al otro mientras comenzaban lo que era su viaje nocturno a la gran ciudad. El sólo pensar en dormir en una ciudad extraña junto con gente desconocida era más de lo que Josué podía soportar pero él sabía que para poder escapar de la violencia nocturna de los soldados rebeldes, él y Estela debían ir con los demás niños a la ciudad, aunque sus cansados y hambientos cuerpos sólo quisieran recostarse y descansar.

“Me gustaría mucho tener algo del pan dulce de Mamá.” Decía Estela mientras cargaba sus tazones para la comida. Josué afirmaba con la cabeza pensando lo mismo. Habían pasado ya varios días desde que habían comido algo pero no mostraba su preocupación a su hermana.

“Apúrate y no seas floja.” Su hermano mayor respondió, tratando de ser fuerte.”

“No era bueno para un Africano demostrar temor, “recordó a su papa diciendole antes de morir.

“Necesitamos alcanzar a los otros niños.Pronto comeremos.”En realidad, a pesar de todo, Josué perdía toda esperanza de tener algo para comer hoy o cualquier otro día.

Josué y Estela son dos de los miles de húerfanos en Africa cuyos padres han muerto por Sida, una enfermedad mortal. Sin tener nadie más que se preocupara por ella, Josué había tomado el papel de protector y proveedor para su pequeña hermana. Primero falleció su papá y antes de morir su mamá, Josué prometió a su mamá que cuidaría de Estela. Esa era una enorme promesa para ser hecha por un niño de nueve años y estaba haciendo todo lo posible para cumplirla. Los disturbios nocturnos causados por los soldados rebeldes han sido traumáticos para los niños. Para escapar de la violencia nocturna, todos los niños de la aldea debían buscar refugio en la ciudad ó corrían el riesgo de ser llevados como esclavos ó ser abusados terriblemente. Muchas veces los malvados soldados prendían fuego a los únicos refugios con que contaban los niños, los albergues. Las vidas de estos huérfanos eran ahora inestables y llenas de temor, ¡pero la esperanza brillaba en la ciudad en esta noche en particular!

"¿Josué, escuchaste las noticias?” Mateo, otro huérfano del grupo, preguntó.

“Nó, no he escuchado de nada nuevo hoy, ¿De que hablas?” Dijo Josué.

“Ya hay un lugar seguro para nosotros. ¡Se abrio una Misión en la ciudad y nos van a dejar dormir allí; y también tienen arroz y agua para nosotros!” respondió Mateo.

“¿Cómo es que escuchaste de tal lugar?” preguntó un dudoso Josué.

“¡Es verdad! Anoche estuvimos ahí. El hombre blanco nos dió comida caliente y nos dijo que Jesús nos cuidaba. ¡En ese lugar somos libres,,,,sin preocupaciones!” “¡El hombre blanco tambien dijo que podíamos regresar!”

“Entonces debemos apresurarnos antes de que no haya lugar.” Decidio el ahora esperanzado jovén. Con la pequeña Estela siguiéndolo de cerca, Josué apresuró el paso.

Finalmente, llegaron a la ciudad. Mientras esquivaban el ruidoso tráfico, Mateo los llevo directo a la Misión. Tal como lo dijo, era verdad; el hombre blanco y su esposa, junto con muchos otros ayudantes, saludaban a todos los niños mientras estos entraban al lugar seguro. “Eres libre.

Entra, no hay de que preocuparse adentro.” Les decían con una sonrisa en sus caras.

“¿Sin preocupaciones?” pensaba Josué mientras veía al sonriente hombre blanco. El sonreir no era algo fácil para los niños. “¿Será posible que exista un lugar en donde no hay preocupaciones?” Cientos de niños llegaron a la Mision y todos fueron recibidos con una sonrisa y una cálida bienvenida. “Eres libre. Ven y descansa un poco.” El matrimonio blanco le dijo a cada grupo que llego. “Por favor coman algo de arroz y frijol. Tomen algo de agua fría.”

Los Mitchells escucharon sobre los terribles abusos que estaban sucediendo a los huérfanos y sintieron que El Señor les llamo de su lugar confortable a un lugar de ayuda y servicio. Las puertas de la misión sólo tenían una semana de que se habían abierto y ya se había corrido la voz de este lugar especial de seguridad.

Josué y Estela se encontraban entre los niños que esperaban pacientemente a recibir su comida caliente mientras que a los que ya se les había servido se sentaban en sus tapetes y silenciosamente terminaban de comer.

“¿Porque querrian venir hasta acá y ayudarnos?” Se preguntaba Josué mientras comia su arroz. “Nosotros no podemos pagarles por todo lo que hacen por nosotros y mucha de nuestra gente no quiere al hombre blanco en Africa.” Josué tenía demasiado en que pensar mientras disfrutaba de la comida que una vez creyó nunca tendrían.

Cuando parecía que ya todos habían terminado de comer, el señor Mitchell ve cerca del grupo de niños. Tenía un libro negro en una mano y algunos dibujos en la otra. La mayoría de los niños que estaban ahí nunca antes habían visto una Biblia.

“Estamos tan agradecidos de que todos ustedes estan aquí,” señalo hacia varios de los ayudantes mientras continuaba diciendo, “haremos lo mejor que podamos, mientras el Señor lo permita, para asegurar que tengan una noche de descanso seguro.”

Los niños se sentían aliviados al escuchar esto mientras les preguntaba, “¿Les gustaría escuchar sobre otro lugar donde tambien pueden estar seguros?” Esto llamo la atención de los niños mientras volteaban a ver el dibujo que sostenía de una hermosa ciudad.

“¡Sí, por favor cuentenos sobre esta ciudad!” una pequeña niña le rogo.

“Señor, esta es una ciudad que nunca hemos visto.” “¿En donde esta esa ciudad?” un niño curioso pregunto.

“No, ¡esta ciudad fué creada por Dios mismo!” comento el señor Mitchell.

“El dibujo es tan hermoso.”

“Es más Hermosa y limpia que cualquier cosa que hayamos visto con nuestros ojos y, aún más especial que esto, es el hecho de que no hay presencia de maldad en ningun lugar de esta maravillosa ciudad.”

“¿No hay soldados rebeldes?” pregunto un niño.

“¡No encontraras a ningun hombre malo en ese lugar!” les aseguro el bondadoso hombre. “¡Y, en esta ciudad, hay suficiente comida y agua para todos!

“¿Señor, como encontramos esta ciudad?” pregunto Mateo. “Caminamos muchas millas para llegar hasta aquí. ¿Qué tan lejos debemos ir para ver este hermoso lugar?”

“Este lugar se llama CIELO y me daría mucho gusto el decirles como llegar a esta ciudad.”

“Comenzaremos con el principio,” comenzo el señor Mitchell mientras les mostraba el primer dibujo. Les mostro un dibujo de Adán y Eva en el Huerto del Edén y lo puso en la pared mientras leía de el. “Este es otro lugar hermoso que Dios creó, pero el enemigo vino y lo contamino con el pecado.” (Génesis 1:1 y Génesis capítulo 3)

Antes de que les pudiera decir a los niños el nombre de este lugar, un niño gritó, ¡Ese es el Huerto del Edén! Mi maestra nos contó esa historia.”

“Es correcto.” Afirmo el señor Mitchell. “Tienes una maestra muy buena. ¿Alguién sabe cual es el nombre del enemigo que trajo todas las cosas malas a este lugar?”

“Muchos niños respondieron al unísono, “¡Satanás!” Afirmando con su cabeza el bondadoso hombre comenzó a explicarles, “Porque Adán y Eva escucharón a Satanás y desobedecieron a Dios, tuvieron que marcharse este hermoso lugar porque Dios no puede estar en el mismo lugar que el pecado…El es Santo.” El señor Mitchell les mostró un dibujo de una cruz y lo pusó en la pared y continuo, “en este libro que estoy sosteniendo, nos dice que el pago por nuestros pecados es muerte.” (Romanos 3:23 y Romanos 6:23) El precio debe de ser pagado , y en el gran amor y sabiduría de Dios, El hizo la manera para que nosotros pudieramos regresar a El. El envió a su Hijo Unico, Jesús, par que hiciera este gran pago por nosotros. El murió en lugar nuestro. Si entendemos que somos pecadores y aceptamos Su pago, teniendo compasión de nuestros pecados que lo pusieron en ese lugar, El nos perdonará y permitirá que entremos a Su hermoso lugar llamado el Cielo.”

Así como cada uno de ustedes vino a esta Misión buscando refugio de los soldados rebeldes, ustedes deben ir a la cruz y aceptar el pago hecho por el Señor Jesucristo para escapar la muerte eternal. Después de citar Juan 3:16, dió vuelta hacia el grupo de niños y les preguntó, ¿Hay alguien en este lugar a quién le gustaría aceptar el pago por su pecados y asegurarse de tener un lugar en esa hermosa ciudad, el Cielo. Mateo y Josué respondieron junto con muchos otros niños. Sabían que habían pecado contra un Dios Santo, pero nunca antes habían escuchado que El los perdonaría. El señor Mitchell les mostro a los niños en su Biblia 1a. Juan 1:9 y les dijo que esta era una de las muchas promesas de Dios, quien no miente. Se les dió tiempo a los niños para orar, para que pidieran al Señor que perdonara sus pecados y entrara en sus vidas y corazones.

Algunos de los niños, quienes no habían tenido una razón por la cual sonreir en mucho tiempo, tenían sonrisas en sus rostros porque su corazones estaban llenos de gozo. En verdad eran libres de la preocupación de su futuro eterno. Ya había sido arreglado, al fin. Ahora sabian que si algo les pasaba estarían en una Hermosa ciudad llamada el Cielo. Una tranquila paz se apodero de sus corazones mientras se recostaban endo el señor Mitchell habló con Dios, pidiéndole que cuidara de cada uno durante la noche. De alguna manera sabian que todo iba a estar bien, durante la noche, de todos modos.

Los ruidos de la ciudad los desperto a tiempo para tomar un tazón con arroz antes de comenzar el largo viaje de regreso a casa. Se preguntaban si sus pequeñas chozas estarían aún de pie cuando regresaran a su aldea.

Aquellos que recibieron a Jesucristo como su Salvador ahora tenían a Alguien que caminaría con ellos, quien les amaba y se preocupaba por ellos, y El les prometio que nunca los dejaría. (Hebreos 13:5) El señor Mitchell les dijo que podían hablar con Dios a cualquier hora y que El los iba a escuchar y los iba a ayudar.

"Esperamos volver a verlos.” El señor Mitchell les dijo mientras se marchaban . “Pueden regresar en cualquier momento que necesiten refugio.”

Algunos de los niños no tenían un lugar al cual regresar así es que no se querían ir de ahí ya que habían llegado. “Hay algo en estar en un lugar donde te sientes querido que hace que quieras quedarte.” Decía Josué mientras la pequeña Estela y Mateo afirmaban con la cabeza estando de acuerdo con él. “Tal vez los Mitchells nos permitan quedarnos y ayudarles para preparar todo para los demás niños.” Dijo Mateo.

“Es una buena idea. Les preguntaremos ahora.” Concluyo Josué. Mientras se daban vuelta para preguntarle al señor Mitchell si se podían quedar, se dieron cuenta de que él estuvo parado ahí durante todo este tiempo.

“Entiendo que les gustaría quedarse aquí.” El amable hombre les dijo. “Por favor esperen aquí mientras voy por la señora Mitchell.”

El señor y la señora Mitchell habían estado pidiendole a Dios que les mostrara si era su voluntad que comenzaran un orfanatorio para los niños que necesitaban refugio y protección. Estaba en gran manera lleno de gozo mientras que compartia con su esposa el deseo de los niños.

Una dulce aprobación se les dió a los niños para que se quedaran con los Mitchells, quienes ahora serían llamados Papá y Mamá Mitchell, decidio Josué. Esta era una respuesta a las oraciones de varias personas… los niños necesitaban un lugar donde se sintieran queridos y necesitados, mientras que Papá y Mamá Mitchell necesitaban niños a quienes amar. Ahora todos ellos son libres; libres para servir a un maravilloso Salvador al ayudar a otros muchos huérfanos de las aldeas de Africa quienes necesitan refúgio, ya sea por una noche o por varios años. Y todos los niños que vienen a la Misión pueden ser libres… libres del temor y del castigo por sus pecados ya que Papá y Mamá Mitchell les mostraran el camino.

Para información en como ayudar a miles de niños de la calle del Africa, por favor de escribir o llamar hoy.

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