Las Marcas de un Campeón©

Escrito e Ilustrado por De Dorman
© 2005 Derechos Reservados

Traducido por Rhoda Rodriguez

Hebreos 4:15 “…sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.”

Isaías 53:5 “Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

Santiago es un típico niño Americano quien ama el béisbol y sueña con el día en que pueda ser parte del equipo ganador de su escuela. Así es que puedes encontrar a Santiago todas las tardes pegándole a la bola y recorriendo las bases en el patio de su casa. Su papá con frecuencia entrena con él, lanzándole la pelota, y animándolo cada vez que la golpea. “¡Ese es mi campeón!” le dice mientras va corriendo tras la pelota.

“¡Este podría ser el año en que finalmente pueda jugar con el equipo!” dice Santiago mientras espera a que le lancen la pelota.

“Sólo trata de hacerlo lo mejor que puedas, hijo. ¡Tú si que bateas muy bien!” le aseguraba papá a su niño de ocho años mientras la pelota pasaba detrás de él. ¡Falló otra vez! Sólo faltaba una semana para las pruebas de este año. ¿Estaría listo a tiempo?

“Tal vez ni siquiera debería intentarlo”- dudaba Santiago mientras lanzaba la pelota de regreso. No he mejorado mucho comparado con el año pasado. Creo que ser otra vez el bat boy del equipo no va a ser tan malo.”

Mientras iban entrando a la casa para cenar, la Señora Peterson, su vecina, se les acercó e invitó a Santiago al Club Bíblico que será en el patio de su casa, como lo ha sido durante los veranos pasados. Pareciera que Santiago nunca tiene tiempo de asistir porque el Club Bíblico es al mismo tiempo que sus juegos. Ella mencionó de manera especial: “Este verano, vamos a aprender como ser un campeón” La bondadosa vecina sabía cuanto le interesaba a Santiago entrar al equipo de béisbol y esperaba que este tema le interesara lo suficiente para ir a escuchar del mejor Campeón de todos.

A Santiago le causó un poco de curiosidad y se preguntaba si la Señora Peterson sabía de algo que lo ayudaría a entrar en el equipo. “¿Hummm…un campeón?” se preguntaba. “Bueno, ¿Esto me podrá ayudar a ser un mejor jugador de pelota?

Mientras la señora Peterson le agradecía al papá por haberla escuchado, ella miró hacia el niño pelirrojo y le dijo: “Ven para que veas, el Club comienza este martes a las 7:00. Vamos a tener juegos, historias y refrigerio. ¡Espero que puedas asistir!” Después de eso la Señora Peterson se fué de regreso a su patio, pero continuó orando por el niño.

“Está bien, gracias.” Respondió Santiago mientras entraba en su casa despidiéndose con su mano.

¿Qué opinas, papá? preguntó Santiago.

Bueno - le contestó - Los Peterson son una buena familia. Si quieres ir al Club Bíblico, está bien conmigo, ahora ¡vamos a cenar, tengo hambre! le dijo mientras le daba una cariñosa palmada en la espalda.

Después de pensarlo, Santiago decidió que como la selección para el equipo de béisbol era hasta el jueves, podría ir el martes por la noche a escuchar lo que la Señora Peterson tenía que contar sobre como ser un campeón. 

Llegó el martes por la noche y Santiago y los demás niños del vecindario que asistieron se sorprendieron al entrar en el patio de la Señora Peterson. Estandartes con rayas de color rojo, blanco y azul colgaban por todo el patio con trofeos y premios sobre las mesas.

“¡Ah, viendo todos estos premios hace que quiera ser un campeón!” dijo José. Los otros niños afirmaron con sus cabezas, mientras iban mirando todo lo que había a su alrededor y caminando hasta su lugar en las sillas.

La Señora Peterson comenzó orando y cuando había terminado, les preguntó a los niños

¿A cuántos de ustedes niños y niñas les gustaría ser unos campeones? No le sorprendió que todos los niños levantaran su mano. La siguiente pregunta hizo que todos respondieran con voz fuerte. ¿En qué les gustaría ser un campeón? Algunos gritaron, ¡Lucha libre! ¡Fútbol! ¡Natación! otros, incluyendo a Santiago, gritaron ¡Béisbol!

¿Alguien me puede decir que se necesita para ser un campeón? preguntó ella mientras tomaba un marcador para escribir.

“¡Tener grandes músculos!” Dijo Tyler mientras mostraba sus brazos musculosos, provocando la risa de Annette quien estaba sentada cerca.

Esa es una buena respuesta, Tyler. Le animó la maestra. Vamos a decir que para ser un campeón se necesita ser fuerte.

¿Qué tal alguien que sigue practicando aunque no tenga ganas? Respondió Tina, quien toma clases de piano.

La Señora Peterson afirmó con la cabeza y comentó: Vamos a decir que para ser un campeón se necesita ser constante o firme, alguien que no se da por vencido.

Ahora, díganme, ella comenzó a preguntarles ¿Cómo pueden saber cuando alguien es un campeón? - Algunos de los niños contestaron que por sus medallas, que por todo el tiempo que practican, que porque siempre tienen los primeros lugares en las competencias, que porque saben jugar muy bien, que porque no les importa todos los sacrificios que tienen que hacer.

Sonriendo mientras continuaba, la maestra dijo, ¡Todas estas son excelentes respuestas niños y niñas! Entonces lo que ustedes han dicho, es que, para poder ser un campeón, se necesita ser fuerte, constante y estar dispuesto a pasar sacrificios. Todos afirmaron con su cabeza mientras ella tomaba su Biblia.

“Esta tarde, vamos a hablar de un Campeón quién tiene todas estas cualidades y más. El tiene muchos títulos…Conquistador, Príncipe y Capitán, sólo por nombrar algunos. ¿Alguien sabe quién es esta persona? ¡Jesús! Contestaron todos al mismo tiempo. ¡Muy bien! Como Tyler dijo que se necesitan grandes músculos para ser un campeón, vamos a ver que tan fuerte es Jesús.”

Santiago tenía cada vez más curiosidad y puso más atención a la Señora Peterson mientras ella leía del libro de Lucas (4:1-12) y un versículo en el libro de Hebreos (4:15). Jesús resistió la tentación del Diablo y nunca pecó. ¿Hay alguien aquí que sea así de fuerte? - Los retó la maestra.

Santiago estaba seguro de que nunca había pecado, hasta que la Señora Peterson les preguntó si ellos siempre obedecían a sus papás. Inmediatamente se acordó de unas cuantas veces en que estaba demasiado ocupado para limpiar su cuarto, como su mamá le había dicho que lo hiciera. Con su cabeza inclinada un poco, siguió escuchando mientras ella mencionaba Efesios 6:1 que dice, “Hijos, obedeced a vuestros padres…”

La bondadosa maestra continuó diciendo, “La Biblia, que fué escrita por Dios, dice… “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” y “La paga del pecado es muerte.” (Romanos 3:23 y 6:23). Desde el principio, el primer hombre y mujer que Dios puso en el Jardín del Edén desobedecieron al Creador. Pero Jesús, cuando fué tentado, nunca cayó en la tentación. ¡Su Padre estaba tan contento con El! (Mateo 17:5 “Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia.”) Entonces, concluyó diciendo, ¿están de acuerdo conmigo en que este Campeón es fuerte?” Una vez más, los niños juntos respondieron ¡Sí!

Entonces la Señora Peterson preguntó, ahora ¿Qué más dijimos que hace un campeón? ¡Ah sí! Es alguien que es constante o fiel. Comenzó a contarles a los niños como la enojada gente escupió a Jesús, lo abofeteó y se burló de El. (Isaías 53:5) El tomó nuestras culpas o castigos.

Mientras ellos estaban haciendo esto, El nunca los golpeó o les dijo algo malo. (Mateo 27:27-32) Hubo algunas veces cuando El se sintió cansado, con hambre y sed. Pero El sabía que su único propósito al venir a esta tierra, llena de pecado, era el morir en la cruz, hasta por la gente que era cruel con El (1a. Timoteo 1:15) Así que, El siguió caminando hasta el Calvario, y cuando llegó, entregó su vida en la cruz. Nadie lo obligó a hacerlo, El de su propia voluntad dio su vida por nuestros pecados. El era el único sacrificio aceptable a Dios, porque El no había cometido pecado y era perfecto desde el principio.

Los niños podían entender un poco del dolor que Jesús sufrió, mientras, la maestra continuaba. Cuando El dio su vida en la cruz, los soldados bajaron su cuerpo y lo pusieron en una tumba y por lo que paso después ¡El vino a ser al mayor Conquistador de todos! “Yo sé, yo sé” exclamó uno de los niños, sin poder quedarse callado con las buenas noticias para él solo. “¡El resucitó!”

Excelente… ¡en verdad lo hizo!” la gozosa maestra afirmó. Después de tomar nuestras culpas al derramar su sangre, sin pecado y ser golpeado hasta tener moretones azules que punzaban de dolor, El con gusto ofrece a cualquiera que quiera confiar en su obra final, un corazón limpio y blanco (1a. Juan 1:9 y Salmos 51:7b.) así es que, tú también, puedes vivir eternamente, con El, en el cielo. Si no aceptamos este maravilloso regalo de amor, vamos a estar separados de El eternamente; pero su gran amor por nosotros a hecho que haya una manera de estar reunidos con El. (Romanos 10:9,10 y 13).

La señora Peterson recordó a los niños que El es llamado Capitán y agregó: “¡Cualquiera en su equipo es un ganador!”

Santiago sintió como latía su corazón. El ahora entendía que era un pecador pero se preguntaba porque un Dios Todopoderoso lo querría en su equipo. “Ni siquiera puedo entrar en el equipo de béisbol” pensaba para si mismo.

Para terminar la lección, la señora Peterson levantó una placa que estaba en la mesa, asegurándoles que Dios conocía a cada niño y que tenía un plan maravilloso para cada uno de ellos. El primer paso de ese plan es la salvación.

Entonces ella leyó: Solo una vida, que pronto pasará.

Sólo lo que hizo Cristo, Perdurará.

No importa si eres un corredor rápido o lento, o si tu cuarto está lleno de trofeos y reconocimientos, o si no tienes ninguno ¡Cuando formas parte del equipo de Dios, eres un ganador! ¡El te ayudará a caminar con El y tus premios te estarán esperando en el Cielo!

Cuando Santiago escuchó esto, supo que quería estar en el equipo de Dios. Mientras servían el refrigerio, tímidamente se acercó a la señora Peterson y le dijo de su deseo. Estas palabras conmovieron el corazón de la vecina y mientras alguien ayudaba a la señora Peterson con el refrigerio, se dirigió con Santiago a una silla cercana. Con su Biblia en la mano, ella le compartió algunos versículos y trató de que Santiago entendiera su necesidad de ser perdonado. Cuando se presentó la oportunidad, Santiago inclinó su cabeza y humildemente oró, pidiéndole al Señor que perdonara sus pecados y que lo ayudara a ser fuerte y constante como el Hijo de Dios, Jesús.

Antes de terminar, él dijo, “y gracias que, aunque no soy el mejor, Tú me permites estar en tu equipo”. En ese momento, Santiago pasó a formar parte del equipo ganador y el Señor caminaría con él, entrenándolo para ser un campeón también.

Antes de irse, le agradeció a su bondadosa vecina por haberlo invitado al Club Bíblico.

De nada, Santiago, le respondió mientras le daba un folleto de su Iglesia. “Voy a estar orando por ti y espero que puedas ir a la iglesia esta semana.

Asintió con la cabeza mientras sonreía y se dirigió a su casa. “En verdad me siento limpio por dentro” se dijo él mismo. Al ver el bate y la pelota en el patio le recordaron de las pruebas de selección en unos cuantos días y de pronto se dio cuenta de que no tenían la misma importancia para él ahora, no importaba si entraba o no entraba en el equipo. Después de todo, ya estaba en el equipo ganador. ¿Qué podría ser mejor que esto?

Invitación para salvación: Niños y niñas: Están tratando de ser los más rápidos, inteligentes, ó mejores, ¿Sólo para no sentirse perdedores? Dios te ama y te va a aceptar, justo como eres. ¡El tiene un maravilloso plan para tú vida y quiere que triunfes como un campeón para El!

¿No te gustaría ser parte del equipo ganador? 

Invitación para servir: Si tú ya estas en el equipo ganador ¿Estás obedeciendo a tu Entrenador? El nunca te va a llevar por el camino equivocado, pero debes estar dispuesto a seguirlo. ¡Lee su palabra, habla con El y obedécelo y entonces tú también, aprenderás a ser fuerte, constante y sacrificado con recompensas en el Cielo! 

Muchas gracias a todos aquellos vecinos bondadosos quienes comparten en sus comunidades el evangelio. ¡Dios los bendiga abundantemente con su paz y gozo!

 

 

Helping Hands

Products

 

Slide thumbnail
Slide thumbnail
Slide thumbnail

 

More

Contact Us

E-mail us at This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.


        

 

 

Copyright ©  The Helping Hands 2004-2016.
All Rights Reserved.