Levantate y Resplandece©


Escrito e ilustrado por De Dorman

© 2004 Derechos

Traducido por Alexandra Hernandez

Parece ser que cada día nuevo en el sur oeste de Texas llega un hermoso amanecer, llovizna o resplandece. Willy, el gallo guardián de costumbre daba la bienvenida a la mañana con un cacaraqueo poderoso; al llegar el amanecer asumía su posición en su poste favorito detras de la casa. Willy podía tener su mirada sobre las gallinas y los polluelos mientras anunciaba un nuevo día . Con cada cacaraqueo parecía que estaba llamando a todos los que le escucharan..."despiértense!"

Esa mañana particularmente no fué ese el mensaje que pensó Carlos, un niño de 11 años. Con cada cacaraqueo de Willy, Carlos pensaba en su reciente problema en la escuela y también con la lección de Escuela Dominical que había tomado el día anterior.

" ¡ Oh, Willy, cállate!" expresó Carlos al voltearse al otro lado de su cama. Al taparse con las cobijas, tenía la esperanza de que simplemente podría esconderse de todos hoy.

Todo comenzó el viernes en la escuela cuando le comentó a unos amiguitos que él era un nuevo cristiano, y todos sus amigos estaban muy contentos con él. Pero fue Héctor y sus seguidores que usaron esta nueva información como otra arma para burlarse del pobre Carlos...y se burlaron de él.

Carlos sabía que estos niños eran malos así que trato de alejarse de ellos lo mas lejos posible. Pero no importó todo lo que hizo, parecía que Héctor siempre lo encontraba y lo atormentaba sin misericordia. Primero era porque a Carlos se le olvidaba peinarse antes de irse a la escuela y su pelo apuntaba hacia el cielo, pero pronto se acordó de tomarle importancia a su pelo. Pero también se burlaban de él porque no podía correr tan rápido como los demás. Esto le causaba un tormento cuando iba a la clase de gimnasia. Ese día cuando se burlaban de él por su reciente salvación, fue demasiado para un nuevo cristiano. Y no pensándolo dos veces Carlos les gritó a esos niños..." ¡ Ustedes no saben nada...yo no soy un cristiano!" ¡ y usó algunas palabras malas para comprobarlo!

En ese mismo instante, la paz que tenía en su corazón desde que había aceptado a Jesús como su Salvador, lo dejó , la vergúenza tomó su lugar.

Llego el sábado y al parecer nada le salía bien. Le ayudó a su mamá con la basura mal oliente y la bolsa se rompió , cayéndole todo en sus pies esperando ser levantada. Finalmente hizo todo lo que pudo para poder tener un buen día ...y así de rápido llegó el domingo.

Con todo lo que le estaba saliendo mal y el peso tan grande de pecado sobre su corazón, Carlos no tenía nada de ganas para ir a la Escuela Dominical esa mañana, hasta llegó a pensar que Dios no quería que él fuera allí por lo que había pasado. así que le preguntó a su papá que si se podía quedar en casa y descansar; mencionando que no se sentía muy bien.

"Te vez muy bien para mi, hijo." respondió su papá . "Vamos a alistarnos, no queremos llegar tarde."

La familia llegó a tiempo a la iglesia y Carlos sin ganas llegó a su clase. Con la carga de pecados sobre sus hombros, no tenía animo de hablar con nadie esa mañana. Fue recibido por su maestro con una sonrisa y él sólo intentó sonreírle también pero por alguna razón no se sintió como una sonrisa verdadera.

A las 9:45 el señor Sánchez comenzó su clase con una oración y después le comentó a los niños de lo que se iba a tratar la clase. "Muchachos, estaremos viendo la vida de Pedro antes y después de haber negado conocer a Jesús."

Aunque los pensamientos de Carlos estaban muy lejos se sentó e intentó escuchar la lección tan importante. así que él escuchó a su maestro decir algo sobre un gallo que estaba en la historia bíblica. " ¿ Me pregunto si él cacaraqueo de ese gallo estaría tan fuerte como el de Willy cada mañana?" Carlos pensó entre sí mismo.

Tan pronto así se terminó el servicio de la iglesia y la familia estaba de regreso en casa. Carlos pensó que quizá podría preguntarle a su abuelo un poco más sobre la historia, pues su abuelo sabía bastante sobre la Biblia.

Pero cuando llegaron a casa la familia comió y Carlos se fué a hacer su tarea olvidándose completamente de lo que le iba a preguntar a su abuelo acerca de la lección de la Escuela Dominical.

Y para cuando se dio cuenta, el día ya había pasado. Suspiró angustiado al preparar sus cosas para el día siguiente. Dormir no fue fácil para Carlos esa noche, se volteó y acomodó hasta al amanecer. El cacaraqueo de Willy el gallo, le recordó a Carlos que ya era la mañana del lunes. ¿ Cómo podría amarme Dios después de lo que hice?" se preguntaba Carlos. Angustiado y atormentado esperó unos minutos, después se paró para ir al closet y tomar su ropa. Pensar ir a la escuela, realmente lo hizo sentirse enfermo eso mañana. Como de costumbre se lavó sus dientes se peinó el cabello, no importando que los calcetines que había tomado no eran pares. Después de tomar su mochila de gimnasia, Carlos se dirigió a la cocina.

Un olor fresco de café llenó todo el ambiente de la casa. " ¡ Qué rico! eso significa que mi abuelo ya se levantó y quizá podré preguntarle sobre la lección de la Escuela Dominical.

" ¡ Buenos días, Carlos!" dijo el abuelo sonriendo. " ¡ Estas listo para otro nuevo día ? ¡ Willy realmente parece estar muy despierto esta mañana!" dijo el abuelo al caminar hacia la ventana de la cocina para ver el hermoso amanecer. Carlos saludó a su abuelo con su media sonrisa, y un necesitado abrazo. El abuelo pudo notar que algo estaba molestando al muchacho.así que alzó una oración en voz baja una oración mientras se sentaba para tomarse su café . Cuando Carlos se agachaba para estirar sus calcetines, preguntó a su abuelo, " ¿ Alguna vez has pasado por algo que quisieras cambiar pero no puedes?" El abuelo escuchando con sus oídos pero también con su corazón. Le respondió , " ¡ Claro que sí , Carlos, más de una vez...siento mucho tener que decirlo, pero, ¿ Puedes decirme qué es lo que te está molestando?" le preguntaba mientras veía a Carlos ponerse los calcetines que no eran pares.

Afuera de la casa, se escuchaba Willy el gallo, cacaraquear mientras que Carlos le preguntaba a su abuelo qué era lo que él pensaba mientras escuchaba a Willy cacaraquear cada mañana. El abuelo contestó con una mirada brillante. " ¡ Oh, yo pienso en poder obtener otra oportunidad para hacer algo para Jesús!" tomó un sorbo de café y continuó , " ¿ En qué piensas tú , Carlos?"

"Pues...recientemente..." Carlos comenzó detenidamente..."desde ayer he estado pensando en la lección de la clase de Escuela Dominical, de cómo Pedro negó a Jesús...y algo de un gallo que cacaraqueó y Pedro lloró y lloró por lo que había hecho." Y con lágrimas en sus ojos, Carlos le contó a su abuelo amoroso todo lo que había pasado el viernes y en la miseria que él se encontraba ahora por descuidarse. Después colgó su cabeza esperando que su abuelo le respondiera.

Ahora el abuelo entendía el problema de su nieto, así que él le respondió con una pregunta. " ¿ Tú te acuerdas de lo que le pasó a Pedro cuando negó a Jesús?" Pero Carlos no podía recordar y entonces el abuelo continuó , "Estas en lo correcto, Carlos, Pedro sí lloró , porque estaba muy arrepentido de lo que había hecho. Pero Jesús le aseguró de muchas formas que él ya estaba perdonado. (y Pedro se perdon ó a sí mismo también.) Fue usado por El Señor el día de Pentecost é s para predicar un serm ó n poderoso donde 3,000 almas fueron salvadas. ¡ Y esto fue el principio de la iglesia! Carlos, ¿ Tú crees que Pedro habría negado a Jesús otra vez? " Limpiando sus lágrimas, Carlos movió la cabeza con un "no".

El abuelo sabía que Carlos estaba aprendiendo también su lección, así que tomó su Biblia y la abrió en I Juan 1:9, y le pidió a Carlos que lo leyera..."Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda injusticia." El abuelo preguntó , " ¿ Quieres pedirle a Jesús que te perdone?" El te esta esperando para que vengas a Él y darte el gozo y la paz otra vez, así como lo hizo Pedro. "Eso era lo que Carlos quería, ese gozo y paz que viene cuando los pecadores son perdonados. Rápidamente aseguró con su cabeza y confesó a Dios que lo que él había hecho era pecado y le pidió al Señor que le perdonara y que le diera otra oportunidad así como le dio a Pedro. Después le dio gracias a Dios por la salvación que había recibido hacía una semana atrás y por el perdón que él estaba recibiendo esa mañana. Sabiamente le pedía al Señor que le ayudara a que nunca lo volviera a negar. (leer Judas 24)

Después de alzar su cabeza, Carlos se daba cuenta de que no había nada mejor que tener gozo y paz en su corazón. "Abuelo, no importa cuánto se burlen de mí , nunca quiero volver a negar que conozco a Jesús, lo que Él piensa de mí es más importante de lo que cualquier persona puede pensar." dijo Carlos. " ¡ A fin de cuentas, Él es el único que me ama tanto que murió por mis pecados en la cruz!" De pronto se oyó otro cacaraqueo de Willy y le recordaba a Carlos de su falla...y dijo, "si tan solo pudiera olvidarlo."

De repente el abuelo tuvo una idea maravillosa y dijo, "Carlos, en vez de pensar en lo que pasó en la escuela, cuando escuches el cacaraqueo de Willy, mejor piensa en esto; que solo te esta recordando ¡ Que te levantes y resplandezcas, brilla para Jesús!" (leer Filipenses 3:13-14)

Después estando parado junto a la mesa con una sonrisa sincera sobre su cara, Carlos pensaba que realmente era una muy buena idea. " ¡ En eso pensaré , Abuelo!" exclamó Carlos al darle un abrazo grande a su abuelo. "Gracias, Abuelo, te amo. ¡ Sí quiero brillar para Jesús!"

"Yo, también te amo, Carlos." dijo el abuelo regresándole el abrazo. " ¡ Carlos!" dijo el abuelo, " ¿ tienes clase de gimnasia hoy?"

"Si, ¿ porqué ?" "Pues..." el abuelo dijo con una sonrisa grande. " ¡ solo estaba pensando que quizá quieras encontrar le pareja para uno de esos calcetines que estás usando! Quizá te salvará en no tener un mal día en la escuela."

Carlos levantó su pantalón y estuvo de acuerdo con su abuelo amoroso. Y con risas, regresando a su cuarto encontró rápidamente el par de calcetines, y ya estaba listo para levantarse y resplandecer para Jesús.

Lo primero en su lista fue arreglar las cosas con todos los que escucharon sus declaraciones el pasado viernes. Estaba seguro de que Jesús le ayudaría a poder hacerlo.

La creencia de Pedro le trajo alivio. (creencia en las promesas de Dios.)

 

 

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