Una Razón para Marcharse©

Escrito e Ilustrado por De Dorman
Traducido por Rhoda Rodriguez


Mateo 4:19 “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”
Isaías 40:29,31 “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas… Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”
Salmo 27:1 “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿De quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida ¿De quién he de atemorizarme?


En la saliente de una montaña, rodeada de un hermoso cielo azul, vivía una familia de águilas. Papá y Mamá junto con su trío recién salido del cascarón: Georgie, Frankie y Paty. Los orgullosos padres disfrutaban el cuidar de sus pequeños, tomando turnos para darles de comer y a la primera señal de mal tiempo, siempre estaban justo ahí para protegerlos con sus alas de los fuertes vientos y de la lluvia.

Los polluelos crecían rápidamente y se volvían cada vez más activos. Una de sus actividades favoritas era rodar de un lado al otro rebotando dentro del nido y agitar sus pequeñas alas. (¿Tú sabes quién fue el que puso el deseo de hacer eso en sus corazones? ¿Por qué crees que El lo hizo?) (¡Para preparar a los pequeños para volar!)

Fué durante uno de estos tiempos de actividad que Georgie rodó y rebotó tanto y tanto que fue a dar justo ¡fuera del nido! Papá y Mamá observaban mientras sus instintos reaccionaban. El sólo se mantenía aleteando con todas sus fuerzas hasta que… adivinen ¿Qué estaba haciendo? Georgie estaba volando, un poco chueco al principio, pero no tardó mucho en elevarse elegantemente por el cielo. Después de que pasó el susto, pensó feliz para si mismo, “¿Así que para ésto es que se hicieron mis alas?”

Georgie dio otra vuelta alrededor del nido antes de aterrizar sin ningún problema de regreso con su familia. Todos estaban tan orgullosos de su logro y lo recibieron con ovaciones de victoria porque él estaba cumpliendo con ¡el propósito para el cual Dios lo había creado!

Frankie tenía tantos deseos de también experimentar la emoción de volar en el aire, así que después de recibir algunas instrucciones de su valiente hermano, Frankie abrió sus alas y saltó fuera del nido, agitando tan fuerte como podía, como Georgie le había dicho que lo hiciera. Al principio el panorama no era muy seguro, pero un suave viento ¡lo lanzó hacia arriba y hacia lo lejos se marchó! Al fin, ¡él también, estaba volando!

“¡Hey, mírenme, estoy volando!” exclamó Frankie, tan contento de que estaba cumpliendo con el propósito para el cual Dios lo había creado. Georgie se le unió en el aire mientras Mamá les advertía sobre su velocidad. “¡No tan rápido!” les decía en voz alta.

Paty observaba nerviosa a sus dos valientes hermanos aterrizar de nuevo en el nido y mientras platicaban sobre su nueva habilidad, ella en silencio tomó una decisión. “¡Esto no es para mi!” pensó para sí misma. “¡No me importa si nunca aprendo a volar!” No era que Paty fuera un águila perezosa, solo que tenía muchos miedos que necesitaba confrontar, pero un viento de cambio estaba apunto de ocurrir para ayudarla con este temor en particular. 
Papá y Mamá sabían que su pequeña águila nunca sería completamente feliz haciendo otra cosa que no fuera para lo que había sido creada, pero era claro que Paty no iba a probar sus alas por si misma, así es que decidieron hacer lo que cualquier papá y mamá águila harían: Con toda delicadeza la colocaron en la orilla del nido. Paty trataba de aferrarse a cualquier cosa con tal de salvarse de lo que estaba a punto de suceder. Pero de todas formas ocurrió…. la empujaron hacia afuera de su cómodo nido, mientras le daban instrucciones de agitar sus alas.

Paty no tuvo oportunidad ni para enojarse, rápidamente caía hacia el suelo. Desesperadamente, comenzó a agitar sus alas hasta que comenzó a levantarse hacia el cielo.

“¡Papá,” llorando dijo, “tengo miedo!”

“No mires hacia abajo, sólo mantén tu vista hacia mí y vuela hacia acá.” Le decía su Papá. “¡Ya casi estas aquí!”

Con sus rodillas temblando y su corazón agitado, Paty aterrizó a salvo de regreso a la seguridad de su nido.

“¡Lo lograste, Paty! ¡Volaste!” La animaba su familia.

“Si volé, ¿no es así?” dijo ella, aun un poco temblorosa y aunque no le agradó mucho el que la arrojaran fuera del nido, ella sabía que ésta era la única manera para que ella hubiera intentado volar. Poco a poco, Paty, fue adquiriendo más confianza en sus habilidades para volar. Ya no tenía miedo y de hecho, se sentía muy bien de estar haciendo lo que había sido creada para hacer.

Los tres hermanos ahora podían salir a volar juntos y conseguir su propia comida. Les gustaba en especial el salmón fresco de un arroyo cercano y algunas veces, descubrían a algún conejo utilizando su agudo sentido de la vista el cual después compartían.

Una tarde, cuando la familia estaba reunida, finalmente admitieron tener un problema. ¿Se estaba haciendo más pequeño el nido? No, pero parecía de esa manera, ¡estaban tan apretados! Las águilas estaban creciendo tanto que ya no había espacio en el nido para todos ellos, pero un cambio de viento estaba apunto de ocurrir para poner remedio a este problema también.

Georgie, siendo el líder por naturaleza, fué el primero en actuar. Salió un día en busca de un lugar seguro en las alturas alejado de las actividades de abajo, para hacer un nido para él y la familia que tendría en un futuro. Cuando encontró el lugar perfecto, su familia se alegró, estaban tan orgullosos de él porque estaba cumpliendo con el propósito para el cuál Dios lo había creado. Georgie estaba contento con los cambios en su vida y no pasó mucho tiempo en que tuviera que cuidar de su propia familia.

Frankie, también, sintió la necesidad de comenzar su propia vida, así es que, un día, salió a buscar el lugar donde formaría su nuevo hogar. El escogió la parte superior de un árbol alto al lado de un precipicio, el cuál les gusto mucho a sus padres. Muy pronto, el también, tuvo su propia familia a la cual cuidar.

Paty lo estaba pensando mucho y ahora que sus hermanos se habían marchado pensó, “Ahora hay mucho más espacio aquí, ya que Georgie y Frankie se marcharon ya no hay prisa en que me vaya de aquí.” Decidió ella. Mamá podía sentir el temor que Paty tenía y decidió platicar con ella, esperando que su hija fuera un águila victoriosa, no una que fuera vencida por el temor. Una vez más, un cambio de viento estaba a punto de ocurrir.

“Paty, ¿tú crees que podrías ser feliz haciendo algo diferente del propósito para el cual fuiste creada?” le preguntó.

Después de pensar por un momento en la pregunta, Paty respondió, “Tal vez no siempre estaría feliz, pero me sentiría segura si me pudiera quedar aquí. Hay tantas cosas allá afuera que no entiendo y además tú y Papá nos han enseñado que tenemos enemigos. “En verdad preferiría quedarme aquí por un poco más de tiempo” - concluyó diciendo - temblorosa de tan sólo pensar en encontrarse con uno de esos enemigos.

“Bueno, es tu decisión, Paty. Sólo recuerda, tu Creador te creó para volar alto, y cuando lo intentes, te darás cuenta de que no era tan terrible. ¡También fuiste creada para dar fruto; para tener tu propia familia, es lo que nos da gran gozo!” concluyó diciéndole mamá, puedes escoger vivir en una zona “segura”, pero sin frutos, o puedes confiar en tu Creador y enfrentar tus temores. El te ha mantenido fuerte y saludable y El te guiará, pero tú debes de tener la voluntad para seguirlo. Experimentarás un gran gozo cuando cumplas con el plan de Dios para tu vida. La sabia Mamá concluyó.

Paty sabía que su Mamá tenía razón. El volar parecía lo correcto para hacer y le daba vergüenza cuando recordaba de la manera en que tuvo que aprender a volar. ¿Tendría que ocurrir algo tan drástico para que ella se rindiera al plan del Creador de tener que marcharse y comenzar su propia vida? Finalmente tomó la decisión y con todo el valor que pudo reunir, Paty comenzó a volar para ver todas sus posibilidades.

No pasó mucho tiempo para cuando Paty tenía el nido más lindo de los alrededores, con sus tres pequeñas aguilitas y el Papá junto a ella. Ella estaba, una vez más, experimentando el gozo al seguir el plan de su Creador para su vida, y el temor de intentarlo sólo disminuía y disminuía entre más confiaba en que obtendría la victoria en El.

Jesús entiende lo que es dejar las comodidades del hogar. El dejó su hermoso hogar en el Cielo para venir a la tierra a morir por los pecados de este mundo para que nosotros pudiéramos vivir con El en el Cielo. El también, tuvo una razón para marcharse; El cumplió con el plan de Su Padre para El aquí en la tierra.

¿Y tú? ¿Sabes que Dios tiene un plan especial para tu vida?

Paso #1 en seguir Su plan es nacer de nuevo. Juan 3:7 “Debes nacer de nuevo.”
Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, más tenga vida eterna.”
Romanos 3:23 “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la Gloria de Dios.”
Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 10:13 “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Paso #2 en seguir Su plan es leer y obedecer la Biblia. Así es como El habla con nosotros el día de hoy. 
Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” 
Jeremías 7:23 “…Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.”

Paso #3 en seguir Su plan es confiar en El, El sólo quiere lo mejor para ti.
Proverbios 3:5-6 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes de tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y el enderezará tus veredas.”
Hebreos 13:5 “No te desampararé, ni te dejaré.”
Juan 15:8 y 16 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca….”

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